| Padres, hijos y vocación:
¿de tal palo...? |
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Hubo un tiempo en que los mandatos familiares
indicaban que los hijos -sobre todo los varones- debían
continuar la profesión de sus padres. Hoy, aun en los casos en
que esto ocurre, las decisiones son más libres. En el Día del
Padre, testimonios que confirman esta tendencia: lo importante
es respetar la vocación |
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Hubo
un tiempo en que el mayor orgullo de una familia era que
los hijos -sobre todo los varones- continuaran con el
oficio de sus padres. Los clanes de herreros, ebanistas
o artesanos pasaban la posta de su saber de generación
en generación.
. Los
argentinos conocieron la tradición de "M’hijo el dotor".
De la mano de la educación pública y con condiciones
sociales favorables, los hijos de humildes inmigrantes
se convertían en profesionales. Pero en los combativos
años sesenta los jóvenes empezaron a confrontar el
mandato familiar. Y entre vaivenes culturales,
históricos y económicos se definieron nuevas vocaciones
y modelos de vida.
. ¿Qué
pautas rigen hoy la elección vocacional? "En general, lo
que predomina es la flexibilidad; los jóvenes cuentan
con mayores alternativas de elección", explica la
licenciada Alicia Díaz Farina, directora de Psicólogos y
Psiquiatras de Buenos Aires. Sin embargo, la figura de
los padres sigue pesando. "Cada ser humano posee en su
interior una especie de mapa que le indica cómo debe
ser, cuál es el objetivo que debe alcanzar en la vida
-señala Hugo Litvinoff, psicoanalista de la Asociación
Psicoanalítica Argentina-. Cada generación de padres se
las ha ingeniado para transmitir a sus hijos parte de lo
mejor de sí mismos. La elección vocacional está signada
por la relación del niño y la niña con su familia.
Cuando se logra crear un espacio de libertad, suele ser
una herramienta para el progreso personal y la
realización."
. A
veces no es una profesión concreta lo que aporta la
familia, sino cierta inquietud de espíritu, templanza de
ánimo o deseo de superación. Como herencia, no es poca
cosa. De todos modos, el entramado es complejo. Tanto
como lo demuestran los ejemplos que ofrece esta nota.
. Los Barros
Schelotto: sin presiones
.
Padre:
Hugo. Obstetra y ginecólogo
. Hijos:
Guillermo y Gustavo. Jugadores de fútbol
. Hugo
Barros Schelotto sabe que su consultorio médico nada
tiene que ver con el del resto de sus colegas.
. Entre
diplomas y menciones que lo nombran como especialista en
Obstetricia y Ginecología en el Instituto Mater Dei de
La Plata, se entremezclan sus máximas pasiones, el
fútbol y dos de sus seres más queridos, los mellizos
Guillermo, el delantero de Boca, y Gustavo, el volante
de Rosario Central. Trofeos, medallas, recortes de
diarios y revistas, fotos y demás premios cubren la
pared de Hugo, y será tal vez por eso que no hay mujer
que cruce la puerta del consultorio sin estar acompañada
por un hombre, y que ruegue por que su bebe no nazca un
domingo de clásicos.
. Asegura
que nada tienen que ver con los hermanos Corso, pero
Guillermo y Gustavo se entienden como pocos, comparten
gustos y pasiones.
. ¿Casualidades?
¿Cuestiones de genética? Quizá todo se deba simplemente
al nombre, a que sus iniciales sean igua-les y a que la
pelota haya sido su juguete preferido desde chicos.
"Parecen clonados", dice Hugo.
. "Lo
de ellos era el fútbol; no había dudas, y todo se dio de
manera progresiva: las divisiones infantiles, juveniles,
hasta llegar a primera. Eso sí, siempre cumpliendo con
el colegio", asegura Barros Schelotto, padre y futbolero
de la primera hora.
. Cuando
a los mellizos se les preguntaba qué querían ser cuando
fueran grandes o cuál era el mayor sueño, los dos
respondían lo mismo: "Jugar en la primera de Gimnasia".
Y el sueño se cumplió.
. "La
pasión por este deporte siempre estuvo presente en casa
(Hugo llegó a ser presidente de Gimnasia de La Plata).
Pablo, mi otro hijo, también pasó por varias divisiones,
pero lo suyo era la medicina, la cirugía. Así que
tenemos otro doctor en la familia."
. Al
culminar el secundario, Guillermo y Gustavo se
inscribieron en Derecho y comenzaron a cursar, pero los
horarios y las exigencias de jugar en primera los
hicieron abandonar.
. De
todos modos, los mellizos manifiestan una idea que,
quizás a diferencia de otras épocas, hoy se repite en
muchas familias: "Nunca sentimos la presión de tener que
seguir una carrera universitaria. Incluso elegimos el
fútbol, que es un ámbito en el que se puede triunfar tan
rápido como desaparecer, sin saber qué nos esperaría en
el futuro. Y nos dejaron hacerlo porque sabían que era
nuestra vocación".
. La
pasión por la historia (Gustavo siempre lleva consigo
libros sobre este tema) quizá los haga retomar más
adelante. "Cuando el tiempo de jugar llegue a su fin es
posible que retome los estudios; no lo sé -confiesa
Guillermo con la aprobación de Gustavo-, o simplemente
siga ligado al fútbol como técnico o asesor."
. Los D’Elía:
aprender jugando
.
Padre:
Jorge. Actor
. Hijo:
Federico. Actor
. Como
un juego, Federico miraba sediento a su papá en el
maravilloso mundo del detrás de escena, ese lugar en el
que los actores parecen vivir otras vidas.
. El
suyo es uno de esos casos en los que, desde pequeños,
los hijos conviven con el oficio de sus padres.
. "Si
hay algo que despertó mi vocación de ser actor fue aquel
mundo-dice Federico-: ver a mi viejo, no sólo arriba del
escenario, sino en el camarín, jugando al ping pong
entre función y función." Esa fascinación, esa conexión,
alimentó por años la pasión de ambos por la actuación.
. "Aún
hoy me pregunto cuándo apareció mi hijo el actor",
confiesa Jorge mirando con cierta complicidad a los ojos
de Federico. El te-nía 15 años cuando se animó a
proclamar su destino en voz alta. Eso sí, el camino lo
quería transitar solo, sin ninguna ayuda.
. "Así
fue -asegura papá D’Elia-; jamás me pidió nada. Sólo le
aconsejé que se formara como actor."
. Es
frecuente ver que Jorge y Federico compartan trabajos.
Lo hicieron con Los simuladores y actualmente en teatro,
con De guante en blanco, la obra escrita y dirigida por
papá y que Federico protagoniza junto a Martín Seefeld y
Alejandro Fiore.
. "Fue
natural -confiesa Jorge-. No hay cuestiones de padre e
hijo, ni competencia, porque ambos respetamos al otro."
. Los Riwnyj:
dejar marcas
.
Padre:
Juan Carlos. Chapista
.
Hijo:
Martín. Artista plástico
. No
siguió el oficio de su padre, pero de algún modo lo
lleva en la sangre. Noche tras noche, Juan Carlos
contaba historias después de recorrer las calles con la
grúa del Automóvil Club Argentino. Hoy, esos relatos se
ven reflejados en las pinturas de Martín Riwnyj, el
joven artista que hace muy poco expuso en Arteclásica y
cuyas obras viajan por el mundo. Autos viejos, chocados,
personajes y mitos urbanos se adueñan de sus obras.
. "No
creo en las casualidades; de alguna manera, ver a mi
viejo preparando los colores en esa búsqueda por
aproximarse al color original de un auto en su taller de
Lanús; el trabajo de enderezar un guardabarros, de
lijarlo y masillarlo, y las historias de esa ciudad que
parecía oculta, quedaron picando en el inconsciente,
hasta que un día despertaron", explica el artista.
. "Con
mi mujer le pedimos que siguiera estudiando -recuerda
Juan Carlos-, porque a muchos pintores el reconocimiento
les llegó después de muertos."
. Vueltas
de la vida: ya lejos del ACA y del taller, Juan Carlos
aprendió a armar bastidores, de los que su hijo es su
más fiel cliente.
. Los
Alvarez: la fuerza de la herencia
.
Padre:
Mario. Arquitecto.
.
Hijo:
Mario. Arquitecto
. Padre
e hijo llevan el mismo nombre: Mario Roberto Alvarez.
Son arquitectos y están al frente de uno de los estudios
más importantes del país.
. "Siempre
viví obsesionado por esta profesión, y quizás ésta haya
sido mi mayor influencia -analiza Roberto Alvarez
padre-. Los sábados y domingos, en vez de llevarlo a un
parque de diversiones, lo tomaba de la mano para
recorrer las obras que estaban en ejecución. Ya en esa
época era un buen compañero. ¿Si lo influí? Y, sí, de
alguna manera lo hice, pero siempre le di la oportunidad
de que estudiara lo que quisiera."
. Poco
a poco, Mario Roberto Alvarez hijo fue sumergiéndose y
mamando ese mundo, que tiene a su padre como un icono de
la arquitectura argentina y entre cuyas sus obras más
elogiadas se cuenta el porteñísimo Teatro San Martín.
. "Me
encantaba venir al estudio, jugar con las maquetas; me
fascinaba todo lo relacionado con lo creativo. Armar y
desarmar era un buen pasatiempo."
. Compañeros
entrañables y fanáticos del tenis (hasta el año pasado,
y con sus 90 años, Alvarez padre seguía jactándose de su
revés), consideran la vocación como uno de los tesoros
más preciados, y quizá por ello aman a la arquitectura
como pocos. "Si bien la influencia del padre está
presente en todos los momentos de la vida, a la hora en
que Mario decidió seguir su vocación me pareció que lo
más correcto era apartarme. Porque en ese entonces lo
importante era él."
. Lejos
de las presiones, llevar el mismo nombre que su padre
resultó siempre un orgullo y un enorme desafío. "Es
cierto que de chico uno no entiende muy bien el porqué
del mismo nombre, o no logra digerir bien frases como
vos sos el hijo de, pero con el tiempo todo cambia.
Seguir la misma profesión y llamarme igual no es una
carga, pero sí una responsabilidad: la de continuar con
el excelente nivel y la calidad del trabajo que logró
instaurar."
. El
compartir y el formarse al lado de un padre genera para
un hijo vínculos muy particulares.
. "A
mí me facilitó conocer íntimamente todas sus facetas.
Conozco al arquitecto, al hombre y al padre -dice
Alvarez (h.)-. Tengo la suerte de verlo y comprenderlo
en una dimensión única, y eso me lo dieron las horas,
los días y los años que pasamos juntos."
. Los Rybak:
expresarse
.
Padre:
Andrés Rivera. Escritor
.
Hijo:
Jorge. Mago, actor, abogado
. Cuando
se le pregunta al escritor Andrés Rivera la razón por la
que su hijo se inclinó por la magia, como en sus libros,
sus palabras son directas. "Estoy seguro de que Jorge
quería escapar de algo. No me pregunte de qué. Quería
escapar."
. El
clásico ciclo de tevé Las manos mágicas llevó a Jorge
Rybak a estudiar en la Academia Fu-Manchú. Luego hizo
teatro (por consejo de su padre) y finalmente se recibió
de abogado. ¿Una profesión? No, para él, la abogacía es
su hobbie.
. Hoy
está al frente de Magic Door, una empresa dedicada a la
realización de proyectos y producción de eventos. "No es
casual que haya elegido la carrera de Derecho. Entre la
magia, la actuación y la abogacía hay una combinación
muy interesante", explica Rivera.
. El
autor de El farmer recuerda que, ya a los 8 años, su
hijo le contó que quería estudiar magia: "Descubrí que
de esa manera él quería expresar algo, y que no tenía
que hacerlo como yo".
. Aunque
parecería que no existieran puntos de contacto, ambos se
comunican a través de las manos. Uno escribe (Rivera lo
sigue haciendo de puño y letra, sin computadora) y el
otro manipula objetos. Sus manos seducen, dicen ambos,
pero a través de ellas se expresan dos personalidades
muy diferentes. Ahora, Jorge se acercará un poco más al
métier de su padre: está escribiendo una biografía
familiar, y comprometió a su padre para que se la
corrija.
. Los Vitale:
con senda propia
.
Padre:
Lito Vitale. Músico.
. Hija:
Emme. Cantante.
. Que
Emme haya decidido transitar por el camino de la música
no parece sorprender a papá Lito. "En el arte es más
frecuente que padres e hijos compartan la misma pasión,
y aun más en el ámbito de la música", explica Vitale.
. Hija
de Lito y de la cantante Verónica Condomí, desde muy
chiquita Emme (Mariela, nombre del que reniega) tuvo la
facilidad de reconocer melodías y de reproducir sonidos
bastante complicados, con los que jugaba detrás de los
escenarios en los que se presentaban sus padres. Sin
embargo, se inclinó primero por el teatro y la danza
clásica y contemporánea. Tras abrazar con fuerza la
música negra, que descubrió con Stevie Wonder, Prince y
Michael Jackson, Emme se animó a abrirse paso como la
primera exponente de R&B (rhythm & blues) de la
Argentina. "Tiene un estilo personal y una imagen fuerte
que sabe cómo trabajar-asegura Lito-. Me encanta ver
cómo arma su senda."
. A
pesar de que al comienzo Emme no quería que se la
relacionase con su padre, la música los unió más que
nunca. "Pronto se va a reeditar mi disco, con cuatro
temas nuevos, y la masterización la va hacer papá."
. Para
saber más http://%20www.ppba.org.ar/
. Entrevistas:
Fabiana Scherer - Textos: Diana F. Irusta -
Fotos: Machado-Cicala - Producción: Roxana
Harris
. Cómo eligen
. A
veces, la influencia de lo familiar es tal que los
especialistas se remontan a varias generaciones
anteriores para descubrir su impacto en el presente. Ese
es el caso de la psicopedagoga Mariela Beatriz Caputo,
del Centro Orientar: "Nosotros trabajamos con un
genograma vocacional -explica-. Ayudamos a los chicos a
confeccionar un árbol genealógico que puede llegar más
allá de los abuelos e incluir también amigos de los
padres.Todos aparecen con sus
. profesiones
u oficios. Al finalizar el esquema, es posible
discriminar intereses personales de influencias
externas".
. Cuando
llega la hora de la universidad, ¿cómo eligen los
jóvenes su carrera? Un estudio realizado recientemente,
sobre 1007 estudiantes, por el Centro de Opinión Pública
de la Universidad de Belgrano, concluyó que:
.
Con
relación a las variables que intervienen en el proceso
de elección de la carrera, la profesión de los padres no
parece tener mayor impacto para la gran mayoría de los
jóvenes (82%), derribando así un mito durante mucho
tiempo sostenido.
.
Sin
embargo, del casi 18% que eligió estudiarlo mismo que
alguno de sus padres, y el 15,1% entiende que ésa fue la
principal razón que guió su decisión.
.
La
mayoría, el 86,8%, tampoco reconoce influencia de sus
pares y sólo un 0,7% sostiene que la principal razón
para elegir la carrera fue que un amigo estudiaba lo
mismo.
. ¿Y ellas?
. Si
hubo siempre un mandato familiar, fue el de los padres
varones que quisieron ver en sus hijos del mismo sexo la
continuidad de sus elecciones en la profesión y el
trabajo.
. Pero,
¿qué ocurre con las mujeres? Una investigación realizada
por el licenciado Carlos Alberto Barzani, psicólogo y ex
jefe de residentes del hospital Tornú, dice que, en
muchos casos, "en nuestra sociedad las expectativas en
la obtención de un título universitario tienen más que
ver con el incremento de la cultura de la mujer que con
una expectativa de su incorporación en el mercado
laboral y en la esfera pública a la par del hombre".
. El
trabajo, realizado a mediados de los 90 y titulado "La
mujer, el hombre y la vocación", analizó los testimonios
de varios grupos de orientación vocacional para
adolescentes y mostró "la inquietud por parte de muchas
integrantes femeninas de seguir una carrera corta o bien
una que les insumiera pocas horas de estudio y a la vez
no muchas de trabajo una vez recibidas.
. El
motivo: su futura función de madres y esposas". De todos
modos, el crecimiento del cupo femenino en las
universidades crece en forma sostenida.
. Hace
pocos días, España anunció que, por primera vez, el
número de mujeres con estudios universitarios supera al
de los hombres en ese país.
. Agradecimientos:
Polo Ralph Lauren, Pablo Ramírez, Giesso, Trosman y
Armani
.
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